Tus conflictos personales pueden enfermar a tu mascota.

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Tu mascota puede ser un hijo simbólico en tu inconsciente

La ciencia  ha confirmado que las mascotas sienten emociones y tienen efectos benéficos sobre sus dueños y viceversa, también las mascotas pueden recibir beneficios o estrés y ansiedad que los pueden enfermar.

Las emociones negativas o positivas de los amos pueden afectar la calidad de vida de sus mascotas.

«Antes, los científicos se referían a los animales como máquinas de reflejos que solo reaccionaban a los estímulos de su entorno. Hoy sabemos que su cerebro es parecido al nuestro en sus estructuras internas, pero en la mayoría de los casos es mucho más pequeño. Por eso, las emociones y los sentimientos son frecuentes en el reino animal, aunque existe una gran diferencia entre nosotros y ellos», explicó el doctor Vilmos Csanyi, miembro de la Academia Húngara de Ciencias.»   

El autor de 24 libros sobre comportamiento animal y más de 200 trabajos publicados explicó: «Cuando un animal le tiene miedo a algo, tiene una sensación real. Si un ser humano siente lo mismo, elabora esa sensación y la transforma en una estructura grande y compleja (como la idea del mal) que le produce ansiedad. Los animales tienen una imaginación muy limitada, pero tienen sentimientos. Las mascotas piensan en imágenes; nosotros lo hacemos en imágenes e ideas. Esa es la gran diferencia».

Los animales de compañía ocupan un lugar muy importante dentro del núcleo familiar. Ellos son incondicionales, amorosos y leales, y, en muchas ocasiones, llenan espacios de soledad, lo que hace que se genere un vínculo especial entre amos y mascotas.

Esta relación, además, se fortalece por la empatía. Este es un sentimiento que surge en nosotros cuando vemos a alguien con un sufrimiento físico o emocional profundo, sentimos que algo en nuestro interior hace clic y comenzamos a compartir su dolor.

Pero no es exclusivo de los humanos: los animales experimentan lo mismo. Seguramente te ha pasado que cuando estás contento, tu mascota suele estarlo también, y si te sientes triste, él se acerca a ti a maullarte o ladrarte, como si intentara animarte.

Debido a lo anterior, es común tener en consulta a mascotas con cáncer o hipotiroidismo y ver que ‘casualmente’ su dueño sufre de la misma enfermedad.

Que un animal tenga el mismo padecimiento físico o mental de su cuidador está relacionado con algo llamado ‘órgano externo de somatización’, es decir, la parte del cuerpo que absorbe como una esponja las emociones negativas o positivas de la familia y las somatiza. Esto puede dar origen a cambios de comportamiento, signos de ansiedad, vómito, diarrea y rascado, e inclusive, puede ocasionar afecciones similares o iguales a las de las personas a su alrededor.

Para el inconsciente un hijo real o un hijo simbólico es igual:  algunos tiene un trabajo, una empresa, un sobrino, un amigo, un auto, algo que quieren simbólicamente como un hijo, así también son las mascotas para muchas personas, son hijos simbólicos y ocupan un lugar en su sistema familiar y social muy importante, y los sienten, los tratan como si fueran humanos, les hablan, los cuidan como un hijo real, muchos duermen con ellos y se convierten en sus centros de vidas, muchos se enloquecen si enferman sus mascotas, o se  extravían y es un verdadero duelo si llegan a fallecer. Es aquí donde entra la biodescoficación emocional al inconsciente de las personas a sanar conflictos detonantes,  conflictos programantes y conflictos desencadenantes generados por los hijos simbólicos.

 

La Biodescoficación como herramienta para sanar las emociones

Básicamente, somatizar es convertir los trastornos psíquicos en síntomas físicos.

Según la biodescoficación, toda enfermedad tiene un origen emocional. Si cada vez que nos enfermáramos pudiéramos identificar qué fue lo que la desencadenó (disgusto, tristeza, etc.), sería más fácil sanar.

Los animales no son conscientes de eso, pero sí son susceptibles a nuestros cambios de humor, y cuando esto sucede por períodos prolongados, pueden empezar a sufrir de la misma enfermedad que nosotros padecemos. Por esta razón, es importante  tener en cuenta el contexto en el que vive, ya que a veces es ahí donde está la respuesta a la enfermedad.  Se evalúa a la mascota en su ambiente, ver dónde duerme, dónde come, si es adecuado o no, y así conocer un poco más sobre las personas con las que convive.

 

La mascota es el síntoma de su entorno

Los hijos reales hasta los 7 años están como esponjas absorbiendo todas las experiencias vividas en su sistema de crecimiento como mandatos de seguridad, de cómo se pertenece en el sistema familiar, lo que significa el placer, el poder, el control, la libertad, la exploración, el reconocimiento, etc. todos estos códigos reptilianos y códigos emocionales que serán el guion mental que le guiará en forma automática los comportamientos de adultos. Se les dice que la mascota es el síntoma, así como los niños son el síntoma del entorno donde habitan con estos códigos; las mascotas son como niños para sus mascotas, no son adultos. En la biodescodificación, los hijos menores de edad no se trabajan directamente, al ser los niños del sistema se trabaja con los padres, así es también con los hijos simbólicos, así es con las mascotas, se trabaja con sus dueños o amos. Los hijos reales o simbólicos son el síntoma y los padres son la raíz o la fuente del conflicto, al sanar a los padres los hijos sanan también.

A los animales les afectan nuestros sentimientos, estados emocionales y de ánimo

Un entorno familiar puede albergar emociones negativas entre sus integrantes, angustia, temor, ansiedad o agresividad, dando como resultado una atmósfera de tensiones y estrés diario.

La mayoría de los perros y gatos forman una conexión emocional fuerte con las personas de las que dependen.

Los animales tienen una gran habilidad de leer nuestras emociones  y se afectan por nuestros sentimientos, estados emocionales y de ánimo.

De hecho, la mayoría de los perros y gatos forman una conexión emocional fuerte con las personas de las que dependen para comer, refugio y afecto. Es por eso que de inmediato se sintonizan con nuestras señales emocionales.

El olfato es uno de los sentidos más agudos en los perros y gatos con el que pueden detectar químicos que podemos emitir cuando estamos molestos. Les deja saber que algo no está bien aunque no entiendan por qué.

Por ejemplo, si emites algún nivel de miedo, pueden interpretar que hay algo a que temerle, pero no saben qué. Podemos asociarlo a cuando éramos pequeños y sabíamos que nuestros padres estaban molestos. No sabíamos por qué, pero por si acaso, andábamos con mucho cuidado.

Las discusiones frecuentes son especialmente estresantes para los animales, quienes podrían reaccionar demostrando irritabilidad o miedo.

Mientras que tensiones emocionales pueden desencadenar problemas que tengan un componente de comportamiento, como lo es aumento en agresividad, destrucción o inquietud extrema.

También podría impactar el sistema nervioso y contribuir a agravar condiciones ya presentes como irritación de la piel, oídos, vejiga y otros.

Un animal estresado crónicamente que ya tiene una predisposición a problemas de piel o vejiga, podría rascarse u orinarse más.

Muchas veces, la ansiedad que le transmitimos a nuestras mascotas viene por la misma preocupación que tenemos sobre su salud. Por ejemplo, cuando observamos que algo no está bien, ya sea un cambio en comportamiento o un síntoma físico. Esta situación es muy común cuando sale un tumor o cáncer. Nos sentimos bajo gran presión para remover de inmediato las masas, como si cada minuto fuera crítico.

Por eso es importante mantener la calma, ser pacientes y consistentes con el tratamiento escogido. En la medicina natural se cree que antes del mejoramiento viene una crisis o epicrisis, por lo que aun si pensamos que no está funcionando, se debe darle una oportunidad.

El perro se comporta como su amo, y esto no es casualidad. También llama la atención que existen personas que han tenido varios perros a lo largo de su vida y todos han sufrido de la misma enfermedad. Se han reportado casos en los cuales los animales se rascan o vomitan cuando en casa hay peleas entre sus dueños, o casos de riñas entre gatos cuando sus dueños discuten.

Cuando el ambiente está muy cargado de emociones negativas, algún integrante se convierte en una «válvula de escape» y viene la enfermedad o el síntoma (diarrea, vómito, entre otros), muchas veces sin una explicación médica (bacteria, virus).

El Dr. José Tomás Zeberio, creador de la antropología energética, explica cómo se afecta el ‘órgano externo de somatización’. En primer lugar, existen partículas positivas y negativas que provienen de los pensamientos y palabras emitidas diariamente por los seres humanos. Estas permanecen suspendidas en el ambiente, y aunque no se pueden ver, sí se sienten; por eso, muchas veces algunos lugares nos producen incomodidad o rechazo, y decimos que tienen ‘mala vibra’ porque están cargados con esas partículas.

Trabajar con la biodescoficación de  las emociones de las personas del entorno de la mascota puede ayudar rápidamente en la recuperación  física y emocional  de la mascota.

Cabe aclarar en este punto, que esta no es la única razón por la que los animales se enferman; simplemente debemos tenerla en cuenta para que seamos conscientes de que nuestras actitudes diarias pueden llegar a afectar negativa o positivamente a nuestros animales y que estas son clave para su recuperación. No nos convirtamos en un obstáculo para su recuperación.

 

Fuentes:

Ciencia confirma que las mascotas sienten emociones y tienen efectos benéficos sobre sus dueños. Por FABIOLA CZUBAJ. LA NACIÓN (ARGENTINA). GDA   ELTIEMPO.  13 de marzo de 2017, 05:00 am.

Las emociones que enferman a las mascotas. Por Mónica Ferrer / Especial El Nuevo Día. Viernes, 7 de abril de 2017 – 7:30 AM